"El pensamiento claro no nos basta, nos da un mundo usado hasta el agotamiento. Lo que es claro es lo que nos es inmediatamente accesible, pero lo inmediatamente accesible es la simple apariencia de la vida." antonin artaud.
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domingo, 24 de agosto de 2014
El poeta ocasional: Louise Glück
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domingo, 6 de enero de 2013
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lunes, 23 de julio de 2012
calidez de una velada dentro del frío invierno bahiense...
nahuel izaguirre vino desde pehuen-co, para compartir el encuentro poético organizado por los poetas marina kohon y daniel martinez, en la ciudad de bahía blanca, provincia de buenos aires. su reflexión sobre nuestras lecturas y charlas... leí fragmentos de el jardín santo, territorios y también adelantos de pequeña formosa.
"la búsqueda de la identidad, la lucha ente polos opuestos por
permanecer a la hora de definirse y vivir lo cotidiano. La búsqueda de escenas
vivenciales para buscarles sentido y relacionar con esto que somos. Una
literatura existencialista que venga a poner orden y revele lo que se esconde
más allá de los signos. La reflexión al servicio de la búsqueda. Una aventura
es la que se plantea conocerse a si mismo, valorando el material humano del que
disponemos para reconstruir nuestra historia continuamente. Hilvanando fino, se
podría aventurar una lucha entre las raíces originarias que pugnan por ganar
forma frente a una historia de saqueos y sufrimientos. Una valorización de lo
originario para la formación de identidad significa un mutación en la misma, un
cambio espiritual de inmensas proporciones y, porque no, una búsqueda estética.
Celebro este tipo de encuentros con propuestas de alto calibre, espero que
continúes en tu búsqueda y que esto también signifique nuevos abordajes
literarios a la cuestión."
de Nahuel Izaguirre, Pehuen-co
de Nahuel Izaguirre, Pehuen-co
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reseña sobre el jardín santo de marina kohon
Catalina Boccardo juega con
las imágenes.
En sus versos usa un lenguaje de fotogramas que unidos revelan una poesía muy
depurada, donde casi no hay verbos. Por momentos el ritmo es lento y se detiene en los objetos, y otras se vuelve vertiginoso, al cambiar los escenarios y los tiempos.
Viajamos por Formosa, San Juan, Venado Tuerto, Rosario, Holanda.
La niña de las dalias parece crecer de golpe, convertirse en mujer con una misión, desenterrar las viejas raíces de su jardín.
Pero no está sola, hay tías, abuelas, una madre que la lleva por senderos de malvones y que bien podrían verse representadas por el cuadro de las Tres Edades de la Mujer de Gustav Klimt. Y detrás, un fondo oscuro, que no se muestra, pero que late detrás de las palabras elegidas con cuidado, y también de silencios, nunca al azar, como susurros que caen con más verdades.
En el Jardín Santo las palabras enmarcan al objetivo, y allí se dispara la foto. La sucesión es la historia.
En sus versos usa un lenguaje de fotogramas que unidos revelan una poesía muy
depurada, donde casi no hay verbos. Por momentos el ritmo es lento y se detiene en los objetos, y otras se vuelve vertiginoso, al cambiar los escenarios y los tiempos.
Viajamos por Formosa, San Juan, Venado Tuerto, Rosario, Holanda.
La niña de las dalias parece crecer de golpe, convertirse en mujer con una misión, desenterrar las viejas raíces de su jardín.
Pero no está sola, hay tías, abuelas, una madre que la lleva por senderos de malvones y que bien podrían verse representadas por el cuadro de las Tres Edades de la Mujer de Gustav Klimt. Y detrás, un fondo oscuro, que no se muestra, pero que late detrás de las palabras elegidas con cuidado, y también de silencios, nunca al azar, como susurros que caen con más verdades.
En el Jardín Santo las palabras enmarcan al objetivo, y allí se dispara la foto. La sucesión es la historia.
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sábado, 14 de julio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
poemas de marina kohon
(Imagen de James Christensen)
A Julián y Andrés.
Canto I
I
Llegaron para detener al silencio.
Los pájaros congelaron sus alas.
Hubo ausencia de aire y
en mi vientre un tajo.
De la carne se desprendieron dos luces,
y un arroyo puro
que manchó los salitrales.
Eran dos las luces. Era la carne una.
Yo pensé en las aguas del Nilo teñidas
y en las siete profecías
también en cuál era el pecado
por el que un hijo puede hacerse río rojo.
II
Los días abandonaron la línea
y se volvieron círculos
los tres quedamos encerrados dentro
Quisimos hundirnos en la arena
igual que la espuma abandonada por la marea
Quisimos hundirnos juntos en los nombres
hasta que el abrazo de una luz mayor
nos devolvió el llanto.
III
Permanecimos formando una tríada
estrecha en el respiro,
ellos prendidos de mi pecho
alimentados con leche, marfil de luna
sorprendidos al vernos
en el reflejo del otro.
Alrededor volaban toda clase de criaturas
unas danzas incomprensibles, de rituales.
Nos sosteníamos.
IV
Recuerdo cantar una canción
un amuleto para que la sal no nos tragara
La canción tenía una única palabra
que yo les susurraba en los oídos.
V
Me aferré a los vaticinios que cayeron
de los oros en la herencia. Los apreté fuerte
y me salvé los ojos.
Todo esto duró hasta que Dios
sentenció la ausencia de pecado
y nos devolvió a la vida.
de los éxodos…
Mis éxodos
devastándome
cómo sería prescindir
de estos remolinos
que me dejan mitad
yeso
mitad en sangreviva
a veces
me pregunto
cómo sería
vivir sin autodagas
entre sedalgodón
como muchas
que no se dejan exodiar
y la vida les pasa
silbando bajito.
de los Ocho Jinetes y los presagios blancos…
Ocho jinetes bordearon luto
alrededor de un blancor de luna
bajo su reflejo, a tientas
me desvestí de mí
buscándote en las orillas de los velos
mis pasos sabían que eras
una sed de arena y piedra
descreí de mis ojos
y seguí buscando las letras de tu nombre.
Por vos abrí mi aire
hasta encontrarte en una grieta del silencio
aturdido, amordazado en tus visiones
como bruma
te cubrí
y vos bebiste de mí
una, dos, tres veces con furor de lava
Te consentí las notas extrañas
para que resucitaras entre mis muslos
de presagios en las noches.
Soñamos, soñamos juntos en la belleza.
Tomaste de mi vientre muchos hijos
que se multiplicaron en el viento
y yo dancé ciega en las opacidades de tu alma.
Todo lo que vi era cierto.
Todo era mentira.
Hasta que los jinetes
trazaron su círculo profético
y mi pecho conoció tu filo.
Me volví jirones en la luz de la imagen
desquiciada me quité los metales
uno a uno
desoí tus ecos
salté
salté
En la distancia
aún escucho a las grietas gemir su sed.
Todo lo que escucho es cierto.
El silencio es la mentira.
de Marina C Kohon, nacida en Mar del Plata, reside en Bahía Blanca, Pcía. de Bs. As.
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