"El pensamiento claro no nos basta, nos da un mundo usado hasta el agotamiento. Lo que es claro es lo que nos es inmediatamente accesible, pero lo inmediatamente accesible es la simple apariencia de la vida." antonin artaud.
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viernes, 7 de diciembre de 2012

el movimiento o la quietud, poemas de marcelo leites



                                               (imagen del pie de julio bocca)    


Aguijones

Aguijones, aguijones en tu cabeza
tu cabeza late más fuerte que tu corazón
y va a mil kilómetros por hora.
Parece no detenerse.
A veces, un cigarrillo, una mujer, un árbol.
Sólo a veces.
Si no, corre desbocada, casi sin control.
No sé dónde está el universo, si afuera
o adentro.
Ahora parece estar en ninguna parte.
Sigo pensando que sin un poco de fe
en uno mismo, es imposible moverse.
Tampoco hace falta correr a la velocidad
de la mente.
Sólo bastaría con estar quieto como una hierba
moviéndose al compás del viento.



DEBAJO DE LOS SAUCES

Debajo de los sauces
a la sombra de los sauces
estoy yo.
Miro el cielo a través de las ramas,
azul límpido y mínimas nubes.
Respiro
y el aire llena mis pulmones
de oxígeno viciado.
Me concentro en el tronco,
en la rugosidad de la madera,
en los gorriones que atraviesan
el cielo en bandada,
en el sonido del río que corre.
Sólo miro estas cosas
y sé que es suficiente.
Sin embargo hay algo
que no funciona bien.
Una mirada demasiado estática
sobre el paisaje.
Pienso entonces en los hombres
en todos los hombres
que alguna vez se detuvieron
a mirar las cosas.
Y no hicieron nada más,
salvo describir minuciosamente
cada objeto
y se olvidaron de vivir
para escribir poemas.



HAY QUE DAR GRACIAS

 Hay que dar gracias:
el cuerpo anda
el cuerpo camina
el cuerpo se mueve solo.
No hay otra libertad
sino el cuerpo.
No hay otra verdad
sino el cuerpo.
Sé que me muevo
porque mi cuerpo se mueve.
No estoy muerto
no estoy dormido
no hay forma de quedarse inmóvil.
Creo en mi cuerpo.
Sé que mi cuerpo no me abandonará.
Hay que dar gracias:
tus manos se mueven
tus piernas se mueven
el mundo se mueve.



(Inéditos)


Marcelo Leites, Concordia, Pcía. de Entre Ríos, Argentina

domingo, 8 de enero de 2012

un poema inédito del poeta marcelo leites




POEMAS CON VALQUIRIA



en el amor se pierde
y se gana a la vez...
...todo lo que soy
te pertenece



I


Una Valquiria no aparece así nomás.
Algunos la buscan durante años.
Otros la encuentran enseguida.
Cuando aparece, el corazón late
desbocado.
Y parece que la conocemos
desde el principio de los tiempos.

La Valquiria te unta con hidromiel
las heridas.
Te mira como miran las madres
después de dar a luz.
Te devuelve el paraíso perdido.

Pero toda Valquiria tiene su talón
de Aquiles.



II

¿Cuándo me dijiste tu nombre,
tu nombre verdadero
con todo el mar adentro?
¿Dónde estabas antes de ahora?
¿Cómo pudiste verme en el espejo
que yo no podía ver?

Uno a uno caen los velos.
Estamos desnudos. Oigo la música
de tu cuerpo en la yema de mis dedos.
Y lo inmóvil empieza a moverse
en la inmensidad del mar
Y las violetas llenan el aire
con un perfume embriagador.

No quería darme vuelta.


III

Las Valquirias montan cabalgaduras doradas
y recorren los caminos del viento.
Ni el sol ni la luna las detienen.
Tiran sus caballos siempre adelante
aunque su alma siempre hacia atrás.
A veces se cansan de tanto viaje
e intentan fijar sus huellas solitarias.
Entonces se encuentran con un sapo
y creen que llegó el príncipe encantado.


IV

El aire pasa de tus labios a los míos
pasa el aire de mis labios
a los tuyos
bajo el agua nítida del estuario.
Mientras pasa el tiempo nos miramos
y se forman arruguitas en los dedos
que se apenas se rozan en las yemas.
Sostenemos el aliento
hasta que no aguantamos más
y subimos a la superficie.
Los pulmones respiran aliviados.
Otra vez estamos solos.



V

A veces se desnuda bajo la lluvia.
Suelta las amarras y baila.
Cuando la danza termina pide
favores que siempre le conceden
a cambio de viajes fantásticos.
No busca la paz doméstica
sino la sangre que hierve incontenible.
Una Valquiria brilla con luz propia y pocos
de los elegidos pueden sostener su mirada.



VI

Estás durmiendo desnuda.
Tus pezones se pierden
en dos monumentos naturales.
Ah, beber de esos amuletos
calma la sed insaciable de los hombres.
Te abrazás plácida a vos misma
soñás que cuando te despertés
el ave de paso habrá partido.
Y hacés bien: hay que abrazarse
antes de amar.



poema inédito


de Marcelo Leites.
Nació en Concordia, Entre Ríos, en 1963. Poeta y crítico literario. Autor de: El Margen de la aldea (1992); Ruido de Fondo (2001) y Tanque australiano (2007), además de un par de ensayos.Fue publicado en los blogs de Jorge Aulicino y Alejandro Mendez, entre otros sitios virtuales. Administra “La biblioteca de Marcelo Leites”, un blog de poesía universal. Tiene un blog: La biblioteca de Marcelo Leites http://ustedleepoesia2.blogspot.com/; en el que está publicando una selección de poesía universal. Integra el consejo Editorial de la página web: http://www.autoresdeconcordia.com.ar/ .Coordina Talleres de lectoescritura en su ciudad natal.