"El pensamiento claro no nos basta, nos da un mundo usado hasta el agotamiento. Lo que es claro es lo que nos es inmediatamente accesible, pero lo inmediatamente accesible es la simple apariencia de la vida." antonin artaud.
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sábado, 28 de abril de 2012

fragmento que nos remite a lo inaprensible del tiempo en la existencia... posteado por marcelo leites


(su yugawara)



El que ama la existencia tal como es, el que afirma con todo su poder la vida, puede considerarla con completa seguridad infinita y desechar el miedo de la muerte como una ilusión que le hace temer, sin motivo, el que llegue un día en que pierda la posesión del presente, ofreciéndole la imagen engañosa de un tiempo que carecería de ese presente. Esta ilusión es, con relación al tiempo, lo que, con relación al espacio, aquella otra por virtud de la cual imagina cada uno que el punto ocupado por él en el globo terrestre es lo alto y todo lo demás lo bajo. Así es como cada cual relaciona lo presente con su propia individualidad, imaginándose que con ella todo presente desaparece, y que lo pasado y lo porvenir quedan entonces desprovistos de él. Mas así como en nuestro globo lo alto se encuentra en cada punto de su superficie, de igual manera lo presente es la forma de toda vida; temer la muerte por miedo de que nos arranque lo presente no es más razonable que temer deslizarse hacia lo bajo del globo terrestre desde la altura en que se tiene la fortuna de estar ahora. La objetivación de la voluntad tiene por forma necesaria el presente, punto indivisible que corta la línea prolongada hasta lo infinito en ambas direcciones, y que permanece (el presente) inquebrantable, como un mediodía eterno que no fuera sucedido por noche alguna, o semejante, si se quiere, al sol real que arde sin descanso cuando nos parece que se sumerge en el seno de la noche. 

Arthur Schopenhauer

sábado, 21 de abril de 2012

fragmento de "nuestro lado oscuro. una historia de perversos", de la autora élizabeth roudinesco.

(...) Pese a la importancia de los testimonios reunidos, que en la actualidad constituyen una fuente historiográfica considerable, todos estos enfoques de la criminalidad nazi, surgidos de la medicina positivista y del psicoanálisis, son de una pobreza desconcertante. Su mayor defecto consiste en que intentan demostrar que, para haber realizado tales actos, pese a su normalidad aparente los nazis genocidas eran forzosamente psicópatas, enfermos mentales, pornógrafos, desviados sexuales, toxicómanos o neuróticos. Y de resultas de ello, después de Nüremberg los representantes de esta medicina mental, a fuerza de tildar a Stalin de paranoico y a Hitler de histérico con tendencias perversas y fóbicas, tuvieron la descabellada idea, durante un celébre congreso de higiene mental celebrado en Londres en 1948, de proponer que se sometiera a una cura psíquica a todos los grandes hombres de Estado con el fin de reducir a sus instintos agresivos y preservar la paz mundial. En realidad, lo que impresiona en los testimonios de los genocidas nazis es que la aterradora normalidad de que dan prueba constituye el síntoma no de una perversión en el sentido clínico del término (sexual, esquizoide u otra), sino de la adhesión a un sistema perverso que por sí solo sintetiza el conjunto de todas las perversiones posibles. (...). p.149-150, Élizabeth Roudinesco, 'Nuestro lado oscuro. Una historia de los perversos.", ed. Anagrama, Barcelona, 2009, traducción Rosa Alapont.