"El pensamiento claro no nos basta, nos da un mundo usado hasta el agotamiento. Lo que es claro es lo que nos es inmediatamente accesible, pero lo inmediatamente accesible es la simple apariencia de la vida." antonin artaud.
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martes, 24 de septiembre de 2013

fotografía de gaby piccini de la presentación del nuevo libro de irma marc.

presentamos con mucho afecto y admiración, ele de lauk, cristina wargon, edda díaz, liliana díaz mindurry, eugenio polisky, miguel martinez naón, y yo. los ojos, editado en ruinas circulares. también dijo unas palabras patricia bence castilla, quien ya ha editado el libro anterior de irma, el gigante. gabriela piccini expuso varias series de sus fotografías. las actividades se realizaron como parte del ciclo antidomingo, de cirilho y gonzalez, en el espacio cultural oliverio girondo. villa crespo, baires.

sábado, 24 de marzo de 2012

relato de la poeta y escritora irma marc, que ha sido musicalizado por ana foutel... y se presentará en el ECUNHI 30/03/2012, 19 hs.





DÉJÀ VU

Desde que estoy acá, siempre sueño que hago mis necesidades en una plaza. En el sueño siento pánico: cómo puedo hacer algo tan privado a la vista de todo el mundo. Sin embargo, mientras estoy acuclillada como una perra evacuando los deshechos de la angustia que me nace en el vientre, conociendo la vergüenza de mi desnudez, de mi desprotección, de mi impotencia ante la tiranía de las tripas, observo con asombro que nadie me mira, algunos chicos juegan trepados a los árboles o a las estatuas, hay otros, a lo lejos, hamacándose; se oye la música de una calesita que no veo y de los chorros cristalinos de una fuente, varias parejas pasan a mi lado mirándose a los ojos y susurrando, mi papá vive y es un viejo leyendo al sol, aletargado, indiferente, como de costumbre, a lo que yo haga. Siempre es igual, nada es nuevo, nada deja de repetirse.
En la celda cuatro, del pabellón seis, del Penal II de Devoto en la que estoy presa de los milicos, no hay puertas entre el baño y la sala común donde veinte minas, de distintas edades y lugares de procedencia, no vemos la hora de volver a ser libres. Sospechamos que la cana le pone un purgante, bastante seguido, a la comida. Hay compañeras que resisten casi hasta reventar esta forma de tormento. Las que más aguantan son, paradójicamente, las que enseguida se quiebran en la tortura y, vaya una a saber por qué mecanismo defensivo, se niegan a entregar esa poca privacidad, ese resto de autoestima que aún les quedan. Desde mi cama, fumando un pucho que intento compartir para ayudarla a relajarse, a la “aguantadora de turno”, pienso con pena que se añade por su cuenta un sufrimiento y que, al fin de cuentas, es otra victoria para el enemigo. Yo no sufro. En realidad se trata simplemente de un déjá vû y es bella la plaza donde todo es igual, nada es nuevo, nada deja de repetirse.


Irma Elena Marc

martes, 17 de enero de 2012

la poeta irma marc con poemas inéditos en el blog




LENGUA PADRE

“Cicatriz que recuerdas la herida,
no me impidas recordar la sanación.”
Norma Osnajansky

Crecí delicada como una pestaña,
tensa como una caña de pescar (y siempre en las orillas),
arrojé una red a los misterios de la muerte con un vasito y un
vidrio y un cartón con letras y le hurgué la galladura al huevo (porque
detrás de un vidrio no hay certezas) con una aguja de dos pequeños
agujeros (un ojo prematuro, si al menos fuera dolor lo que mataron los
murmullos).

Cargo con un árbol aún no plantado (¿tendré que vivir este exilio hasta cumplir
con el mandato?) y con los vaticinios de una gitana (ninguna gitana anuncia
hambrunas o soledad o trabajo con el silencio: dame la mano querida hay mucho amor en tu vida buena salud vas a tener veo una persona tenés un cigarrito linda),

hasta escribir el libro que no hable la orfandad.

No es mucho lo heredado de mi padre,

a él le debo la mudez de la lengua natal
(cierto es que fui tartamuda antes de enmudecer,
tanta repetición hizo que desbordara en todas las direcciones).



A Padre, le debo también, haber hecho un camino como un río sostenido y
ancho y rumoroso y oliendo a camalotes de crecida.


Se le debe un espejo que no se me parece
y una pared que no está vacía.

Finalmente, no me fue tan mal: hice de mí lo que no supe.

Padre, todo queda perdonado.






PRIMERA LECCIÓN

Padre, ahora casi te alcanzo,
no te entendí en una primera lectura,
no estoy muy segura aún de entender tu poesía,
cada vez que pregunté:

Padre ¿qué quieres?,
siempre respondiste:

quiero morir.






ANIVERSARIO

El día de mi cumpleaños empezó como siempre:
pájaros acuáticos cayendo sesgados
y al trasluz.
Salí de la cama rezando como el agua,
dando vueltas como las agujas del reloj,
intentando hallar ese resquicio,
ese pasaje
into the Spiritual Divine life, vhere man is made one with God.

(Me quedo pegada al grito,
mejor me vuelvo a la cama y me tapo hasta la cabeza).






EL CUERPO COMO OFRENDA

Cada año de mi vida
lo he pasado a la intemperie
parándome de costado para que el viento de la lengua Padre no me doble,
para que no se lleve mis cenizas,
mi manera de estar sola.






LA BICICLETA

Una visión buscada sólo en otras visiones,
Una voz que susurra:
Acelerá, acelerá,
Proceso
y luz,
más rápido, cada vez más rápido…
Ya, ya, ya,
y como ante un orgasmo inminente algo,
alguien en tu cabeza
grita:
ahoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooraaaaa
y dando vuelta a toda velocidad la esquina de San Martín y Catamarca
en este Corral de Bustos del exilio, ves, allá, al fondo,
el Paraná,
lo ves, lo ves: ancho, gris, los árboles de la isla
más allá,
lo ves, los ves:
el río que amás,



la sombra de los ceibos de las islas,

dura un segundo la visión,
después, en el segundo segundo,
ves la chapa que indica una obra en construcción,
ves los yuyos que sobresalen,

la respiración entrecortada.

Sentís el aliento que se va como el río,
la música que termina sin final.






EL PESEBRE

voy al jardíndeinfantesdelcolegionuestraseñoradelhuerto las otras chicas lloran porque se va la mamá y no quieren quedarse yo lloro porque no quisiera irme nunca me gusta tanto estar acá y lloro porque me duelen los oídos siempre me duelen los oídos lloro bajito en mi sillita rosa no me quejo no pido ayuda estoy acostumbrada a llorar solita la hermanaimelda es mi maestra viene hacia mí me regala un pesebre me abraza y me cuenta de un niño que me ama de un bolsillo que esconde entre los pliegues de su hábito saca un rosario negro y un misal del misal saca una estampita y me explica que es la virgendelhuertonuestra queridamadre y que el niño que abraza es el niñodios y yo me quedo hipando casi contenta casi sin dolor de oídos pensando qué lindo debe ser
ser nena y dios






HUÉRFANA

No sabe lo que sueña
no sabe lo que escribe
Ella la que escribe los sueños

la peor pesadilla
el ombligo del sueño
le arrojan silencio a las palabras
desechos

que arroja el mar



a la playa

hija de sus palabras
madre de sus hijos
madre de su madre






Irma Elena Marc, reside en Corral de Bustos, Córdoba. Es poeta y narradora.Publicó El Gigante- Edit. Ruinas Circulares-2007- Ha recibido variospremios, entre otros 1er.premio de novela 2010, de San Martín-Bs.As. y fue una de las 50 poetas convocados a la 19 edición del FestivalInternacional de Poesía de Rosario. Publica en varios blogs, revistasde poesía, nacionales e internacionales.

viernes, 29 de julio de 2011

nenitas hermosas, un poema de irma elena marc




I


Acompáñame cuerpo, es nuestra tristeza,

hay habitantes encantadores en la tristeza,

Nenitas Hermosas que nos cautivan todas viento y

lamentos.

Hay dolor en mí, cuerpo,

hoy dueles como una lluvia de abandonos,

como la casa de mi infancia,

como el nombre fugitivo

y el amor triste.







II



Noches llenas de sueños, paseos hacia los rincones silenciosos del habla.

Depositas bajo la lengua tus palabras como pequeños ataúdes y te lanzas hacia

el espacio de luz. No sacas mucho de esos paseos mudos, sólo el ruido como de

vidrios rotos que te acompaña todo el día siguiente.








III



Esa agua interminable que me es dulce

como el sol de marzo

trae voces y Ella sueña un poco,

sueña que el agua invita al sol

al corazón de la tristeza.

Dentro del sueño, siempre más íntima,

se pregunta qué hacer con lo que canta el agua,

Nenitas Hermosas

con canastas llenas de limones amarillos

como pulpas del sol de marzo.

Siempre más íntima, más fascinante y lejana,

decís nombrándote con esa agua tan dulce

de sus canciones y la tristeza pareciera

perdida.



Irma Elena Marc
El Gigante-2007
Editorial Ruinas Circulares