"El pensamiento claro no nos basta, nos da un mundo usado hasta el agotamiento. Lo que es claro es lo que nos es inmediatamente accesible, pero lo inmediatamente accesible es la simple apariencia de la vida." antonin artaud.
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viernes, 13 de enero de 2012

poesía de carlos ardohain, y sus retratos de la piel



Retrato



Yo era un buscador de oro

con pies de barro

que no encontró nada

más que la piedra

que persiste en el tiempo

yo era silencio

sombra de humo

puro yo agazapado

en lo más hondo

de la carne elemental




Cansancio


El árbol que viene detrás de la sombra

tiene un solo pie

a las seis de la tarde bosteza largamente

harto de pájaros

no le sobra nada de lo que da

todo lo que quiere es un poco de silencio

para envolver sus ramas

en la noche

el árbol está solo y espera

algo que no sucederá

en la ambigüedad del paisaje.




Árbol de un instante


Esa ilusión de eternidad

fue árbol de un instante,

nos iba devorando de a poco

el sopor ancestral de la especie

mi conducta especular intentaba la mimesis

pero el tiempo no es fácil de engañar

a veces nos despierta la nostalgia

de lo que nunca soñamos haber sido

una historia eléctrica e intensa

que se agota en el primer fulgor

árbol si, pero árbol de agua,

de transparencia donde la luz se prisma,

árbol de raíces en el aire,

un instante, suficiente

para ser.




La materia del mundo


Hoy que la vida es pura superficie

la cáscara del mundo luce sus imperfecciones

con la autosatisfacción de un leviatán en reposo

no le pesa la violencia de los contrastes

ni lo avergüenza ninguna iniquidad

en una época como ésta sería bueno

que el cerebro estuviera alojado en la piel

seríamos sabios en sensaciones, genios táctiles

incapaces de soportar el menor oprobio al semejante.





Peinados Nené


Daba vueltas en mi cabeza

una órbita de taras y talentos

pensaba en los desastres del amor

y no pensaba en nada

el aire de la mañana

flotaba en aguas listas

para ser respiradas

pasé frente un cartel que decía

Peinados Nené

en letras color naranja

pensaba en el ansia de belleza

y pensaba en nada

tuve ganas de no tener

ganas de verte nunca más

y me pareció una idea

descabellada

desoladora

iluminada

sentía el cuerpo vacío y a la vez

no sentía nada




Después de hora


Porqué habríamos de tener

tanto celo tanta delicadeza

en buscar los monstruos ocultos

para pedirles protección

hay un abismo en inminencia

que arroja los restos hacia arriba

todo lo que vemos son huesos

que bailan como si estuvieran vivos

cuál es la diferencia entre dormir

ocho horas o un siglo, una vida o un día

acaba de terminar y parece

que nunca hubiera pasado

ya no sabemos ni cómo

decirnos te quiero.




Resbalar en palabras


Dejando de lado las cosas

que pesan sobre el papel

todo parece ser aire

espacio perdido

en la fría piel sin deseo

hay que dejar la muerte vivir

pensar en nada, resbalar

en palabras contra la corriente

del amor que ya no está.




Naturalia



Fru frú y Cri crí masticando viento

a la hora de la siesta

producen 1000 cm3 de aire perfumado

como souvenir para tu vocación de ave

el peso de las plumas envuelto en gasa

y los labios pintados de rojo carmín

el vestido de soltera de la novia

tejido con babas del diablo

la lluvia lo baña de perlas

y lo disuelve en néctar

el brillo de la piel blanco nácar

y los ojos color no se qué

flotan en lo hondo de la tarde

quiero comer tu carne de pájara

como si yo también tuviera pico



Ciclos



Un perro sin cabeza

olfatea su propia cola

al no reconocerse

se ataca a dentelladas

entonces lo comprendo

él mismo cercenó su cabeza

en una vida anterior





de Carlos Ardohain, artista visual y poeta, argentino

miércoles, 11 de enero de 2012

fragmentos del próximo libro de marcelo cutró





Fragmentos de
Rumania


Un soldado extraviado corre. Se detiene a tocar su violín.
El tiempo sube, cambia de lugar. Ese sonido sencillo confunde
la noche con otro país.





Las olas negras del cielo, chocan contra los balcones. Ahí brillan
los pájaros, frente a una ventana que acaban de cerrar, dejando
afuera una latita plateada con semillas oscuras. Se enfurecen las ramas.
Por el boulevard Raspail, los muertos caminan con los brazos en alto.





No saben si el día desaparece o regresa, llega como un tren
del que nadie desciende. Visiones envejecidas. Los pasillos
del tren terminan en una puerta que da a un río de Rumania.
Todo es gris, reciente.









Fragmentos de
Santa Isabel

Trabajó en la fábrica de medias. Curó por primera vez
y le regalaron una gallina.





La voz de la curandera se suspende. Sombra atravesando
los alambrados. El horizonte es una cinta de colores falsos, una
lujosa espera.





Cura con cañas, cubierta de rumores, parpadeando.
La distancia que la separa del doliente es igual a la extensión
de las cañas colocadas junto a sus caderas. Se mueven, se frotan,
se retuercen, hasta encontrar alivio o adormecimiento.





Marcelo Cutró, argentino

martes, 3 de enero de 2012

lucio madariaga y los algodonares y humedad




Algodones urbanos


Piso tierra prometida.

El hollín,
la basura,
el raterío.

Algodones de cartón
para cosechar bajo el diluvio
y tan sólo unos porotos
para contar los tantos
al hambre.

El tren blanco acopia la suma
de nocturnos sacrificios.
Cierran las puertas del abandono
y la necesidad suena a cumbia.

Guiña infiel la madrugada:

Todoeshumo

todo es

polvo




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Ganbaru


Agujas de sal alilan
el muelle blanco
donde dieron el salto,
en otro tiempo,
las hermosas suicidas.

Soplo de alelí en las venas
a b i e r t a s
de dios:
tejiendo la humedad,

almanaciente del mar.





de Lucio Madariaga, argentino

sábado, 25 de junio de 2011

dos poemas de baldomero fernandez moreno




PASTOR DEL AIRE


Ni poeta, ni soldado
sólo quiero ser pastor,
pero no pastor de ovejas
ni de valle ni de alcor.
Quiero ser pastor del aire,
de una nueva condición.
Ir detrás de una avecica
es ya mi sola misión.
Que no se hiele en la luna,
que no se queme en el sol,
que no se pierda entre estrellas
ni entre nubes de algodón.
Que corte recta el espacio,
en el pico una canción.
Que vuele lo que quisiere
que se aproxime hasta Dios,
pero que torne a su jaula
si le hago una seña yo.
Ser pastor así es difícil,
sin cayado y sin zurrón,
el pájaro es muy pequeño
y muy grande la extensión.
Y mis pies están cansados
y mis ojos y mi voz.



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TORMENTA

Por fin el cielo de plomo
crujió, se abrió, se deshizo,
y el parque y tú se llenaron
de pétalos y granizos.
Topacios, pues, y diamantes
se enredaron a tus rizos,
y topacios y diamantes
rodaron por los caminos.
Los cipreses, como espadas,
las palmas, como abanicos,
se batían furibundos
desesperados y oblicuos.
Los faroles se doblaban,
parpadeaban como cirios,
y fuentes y surtidores
se deshacían en hilos.
La lluvia empapó tu pelo
y te ciñó los vestidos
y yo no supe ponerte
ni dos hojas por abrigo.
Por tus hombros y tus brazos
corrió una estría de frío,
que te rodeó la cintura
y se perdió en los tobillos,
y todo fue tan violento
y todo tan repentino,
que el cielo se hizo montaña
y tu tierra se hizo río.
Pero tu perfil cortaba
el aire como un cuchillo,
y sonreías extática
cual si cayera rocío.



baldomero fernandez moreno, argentino, 1886-1950
de "elegía de alondra. poemas inéditos", selección y prólogo de mario benedetti, bs.as., seix barral, 1998